Hacemos mención aquí del caso de las ballenas jorobadas o yubartas, una especie que ha logrado salir de la lista de las especies en riesgo de extinción en gran medida gracias esfuerzo coordinado de las autoridades y la sociedad civil. Lo anterior es importante ya que, en un mundo en el que a todas luces se precipita una crisis climática y ecológica, esto demuestra que es posible hacer cambios significativos, con efectos puntuales que transforman positivamente el entorno.

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En 1970 se enlistaron a estas ballenas, que son quizás las más vistas en el mundo por turistas,  entre las especies en peligro de extinción, luego de que la población había disminuido a unas 5,000; en el 2015 se logró llegar a 80 mil una cifra que organizaciones determinaron podía considerarse como suficiente para sacarlas de la lista. Los resultados se deben a las estrictas regulaciones para realizar todo tipo de actividades en el océano que pudieran afectar a estas ballenas, para lo cual se necesitó la coordinación de científicos y autoridades gubernamentales.

De manera cautelosa, por el momento, se hizo una división de 14 tipos de ballenas jorobadas, diez de las cuales estarían fuera de la lista y 4 permanecerían dentro de las (sub)especies amenazadas.  Las especies que viven en el continente americano son las que mejor se habrían recuperado, mientras que las ballenas jorobadas del Mar Arábigo y del noroeste africano se mantendrían en la lista.

Lo anterior es una importante medalla para el NOAA (National Oceanic and Atmospheric Administration), el organismo estadounidense que lleva la batuta en este sentido.

Los resultados son altamente inspiradores en lo que ha sido llamado ya el antropoceno, la era en la que la humanidad tiene un efecto predominante en todos los ecosistemas del planeta, en muchos casos arrasando con especies y amenazando ya no sólo a esta u otra especie sino poniendo en riesgo el equilibrio de la biosfera en todas partes. Sin embargo, esta influencia humana característica del antropoceno quizá pueda revertirse y hacerse sentir de una manera positiva. Ojalá en vez de más historias como las del rinoceronte negro, tengamos más ejemplos como el de la ballena jorobada. También, hay que mencionar que en el caso de las ballenas éstas se benefician por ser algunos de los mamíferos más populares del mundo, para otras especies, que no reciben tanta prensa, es más difícil. Dicho eso, el caso en cuestión demuestra que una suficiente organización y un esfuerzo sostenido tiene efectos benéficos notables, así que una forma de ayudar es difundiendo la información, presionando a los gobiernos y siendo muy activo en línea, y también por supuesto en el mundo física, manifestándose a favor de cualquier especie que se encuentre amenazada.

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