Familia sueca construye una fabulosa casa invernadero

Producir alimentos durante el invierno sueco no es una tarea sencilla. Mantener una residencia climatizada de forma natural, mientras que los termómetros marcan por debajo de cero, tampoco. Para resolver ambos problemas, esta familia sueca rodea su casa con un invernadero gigante, por lo que viven literalmente dentro de un invernadero.

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Aunque parezca algo sumamente innovador, envolver una casa con un invernadero de cristal para asegurar el calentamiento natural no es una técnica muy nueva. El concepto fue creado por el arquitecto Bengt Warne, en los años 70 y pese a su alto costo inicial el sistema sigue siendo muy eficiente.

En una entrevista la pareja explicó que en enero, cuando es invierno en Suecia, la temperatura exterior era en promedio – 2 ° C, mientras que dentro de los termómetros marcaban de 15 a 20 ° C. Esta comodidad permite a la pareja que por ejemplo su hijo pueda jugar fuera de la casa como si fuese verano.

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La intención de la familia, cuando tuvieron la idea de utilizar este sistema natural para aislar y calefaccionar la residencia, era encontrar un terreno para construir la casa y el invernadero juntos. Sin embargo, terminaron optando por una casa ya construida y se centraron el la construcción del invernadero. Toda la estructura está hecha de vidrio de 4 mm de espesor.

Además de garantizar el confort térmico de los residentes, esta opción también les permite plantar alimentos que no se adaptarían fácilmente y no podrían sobrevivir el crudo invierno europeo. Con la protección de vidrio, crecen: tomates, higos, uvas, pepinos hierbas, especias, entre otras cosas.

casa_invernadero3La familia también hace compostaje de residuos orgánicos, que utilizan como fertilizante en la siembra, y reutilizan el agua de lluvia.

En verano el invernadero se abre en varias partes para permitir circular el aire y evitar la humedad y el calor en exceso.

A continuación les dejo un vídeo de una visita a la casa:

 

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Cómo comencé mi propia huerta orgánica

Hace algunos años, cuando aún ni imaginaba construir La Casa G, la casa sustentable que estoy construyendo en Cañuelas para vivir con mi familia, me inicié en una de las actividades de tiempo libre más gratificantes y productivas que puede realizar un ser humano. No fue por necesidad, como cuando el hombre comenzó a cultivar el suelo hace más de 10.000 años. Surgió como una inquietud. Me propuse el desafío de tratar de probar que cualquier persona sin experiencia previa y con voluntad puede reencontrarse con la naturaleza y alimentarse de una manera más saludable y sustentable.

Maizales

La horticultura es más sencilla de lo que uno cree, es económicamente viable, te devuelve rápidamente el tiempo y el dinero invertido, te permite comer más sano, sin agroquímicos, pesticidas y conservantes.  Las frutas y verduras que cultivás en tu propia huerta tienen un sabor increíble, muy superior a las que solemos comprar en los supermercados. Esto sucede, porque los tiempos entre la recolección, envasado, transporte, venta mayorista y minorista suelen ser de varias semanas. Para que la fruta llegue a nuestro hogar en condiciones razonables para ser consumida, tiene que ser cosechada aún estando verde. Una fruta que termina de madurar en la planta es más dulce, tiene un sabor más intenso y mejor calidad de nutrientes. Quien alguna vez haya probado un tomate recién cosechado, se da cuenta que el sabor es tan distinto del que compra en el supermercado que hasta parece una fruta distinta. Si tenés ganas de cultivar y disfrutar de tus propias verduras lo podés hacer tanto en el balcón de tu departamento, en una sección del jardín de tu casa, quinta de fin de semana o acuerdo de por medio, en lo de tu vecino. En mi caso, cuando me inicié en esta actividad, vivía en un departamento con un pequeño balcón. Allí generaba plantines a partir de semillas y luego los trasplantaba en la huerta experimental que armé en la chacra de mis suegros.

Como comenzar

Para las personas autodidactas, una excelente guía para empezar son los manuales de la iniciativa Pro-Huerta desarrollados por ingenieros del INTA (Instituto Nacional de Tecnología Agraria). Podemos bajar y leer de manera gratuita los instructivos completos para realizar una huerta orgánica familiar aquí y aquí.

También recomiendo el libro “La vida autosuficiente” de John Seymour. Además de explicar, de manera práctica y sencilla cómo diseñar y mantener nuestra propia huerta orgánica, nos enseña una diversidad de tareas que van desde construir una casa, hasta producir nuestra propia cerveza.

Para quienes prefieran participar de los talleres Pro-huerta del INTA, hay que mandar un e-mail a [email protected], indicando en qué zona vivís para que ellos te deriven al taller más cercano. Finalmente en infojardin.com podemos leer artículos muy interesantes y acceder a foros para intercambiar experiencias.

La huerta en el jardín

Para comenzar es recomendable cercar el perímetro del área destinada a los cultivos para evitar que los animales los coman o contaminen con sus excrementos. Para eso lo mejor es usar postes de madera FSC y alambrado galvanizado de rombo chico. En mi caso, opté por una solución más económica y coloqué un cerco de red de polietileno del tipo gallinero o antigranizo con tratamiento UV y caños de hierro de rezago cada 3 metros.

Luego deberemos preparar la tierra en donde colocaremos las semillas o plantines. La manera más económica, rápida, sencilla y de óptimo aprovechamiento del espacio es preparar surcos directamente en la tierra para luego sembrar en hilera. Esta configuración facilita el trabajo de siembra, riego y recolección. Las contras son la invasión de los yuyos y que en algunos casos deberemos trabajar arrodillados. Los cultivos del tipo comercial se hacen de esta manera, pero los surcos son hechos con grandes arados y los yuyos son combatidos con glifosato.

Dado que en una huerta orgánica no utilizamos agroquímicos, la eliminación de los yuyos se puede hacer de manera manual o utilizando una solución casera mezclando agua y vinagre en partes iguales o cubriendo el espacio entre los surcos con un film de polietileno negro, bloques, piedras o ladrillos. También podemos cubrir la superficie entre cultivos con chips de madera (mulching) que además de ser más natural, a medida que se degrada aporta nutrientes a la tierra.

Si tenemos problemas de espalda o rodillas y podemos invertir un poco más, podemos construir unos bancanales elevados. Estos son maceteros construidos con troncos, madera, ladrillos o cualquier otro elemento o material que nos permita elevar y contener un volumen de tierra al menos unos 30 cm sobre el nivel del suelo.

La huerta urbana

Si tu balcón cuenta con al menos 4 o 5 horas diarias de sol directo (orientación norte), podés cultivar prácticamente cualquier tipo de hortaliza. Si tenés unas 3 horas, podés plantar algunas verduras de hoja como lechuga y rúcula. Con menos de 3 horas probablemente sólo puedas plantar aromáticas. Podés usar cualquier recipiente o macetero con una profundidad no menor a 15 cm. Si vas a cultivar tomates, zanahorias u otras hortalizas de gran desarrollo radicular, se recomienda una profundidad no menor a 35 cm.

Usá el ingenio y aprovechá la oportunidad para reciclar. Podés usar cajones de verdura colocando un film de 200 micrones antes de llenarlo con tierra, baldes, envases plásticos, tambor de lavarropas, heladeritas de playa viejas, etc. Si no conseguís ningún recipiente y estás buscando qué comprar, fíjate las propuestas realizadas en madera recuperada de Mini Huertas. Además fabrican composteras y huertas verticales.

Si querés recipientes modulares decorativos date una vuelta por Sembrando Huertas. Fijate también las mesas de cultivo en chapa galvanizada de Señora Huerta. Miden aprox. 120 cm x 80 de altura y son muy cómodas para trabajar ya que no hay que agacharse. Si preferís un servicio llave en mano, con asesoramiento personalizado, diseño y mantenimiento periódico, podes visitar delgorro.net.

Elección de los cultivos y calendario de siembra.

El insumo principal de nuestro huerto son las semillas. Suelo comprarlas en La Germinadora. Podés encontrarlas en los locales propios de la empresa o en la sección de jardinería de los principales supermercados. Un sobrecito de semillas cuesta alrededor de $ 10 y rinde muchos kilos de verdura.

Para dar un ejemplo concreto, el primer año que sembré tomates, no tuve en cuenta el rendimiento de las semillas y usé un sobrecito completo. ¡A las pocas semanas tenía más de 100 plantitas! Muchas regalé a quienes visitaban la huerta y terminamos cosechando más de 10 cajones de tomates. Con lo que no pudimos comer fresco entre familiares, amigos y conocidos, preparamos mermeladas y salsa en conserva que consumimos durante más de 2 años.

Para definir qué cultivos vamos a sembrar debemos consultar un calendario de siembra específico para nuestra región, ya que cada vegetal se da en una época del año en particular. También podemos encontrar un cuadro en el dorso de los sobres de las semillas con la siguiente información: Mes de siembra, desarrollo y cosecha. Rendimiento y distancia a mantener entre semillas.

Calendario de siembra (cortesía de La Germinadora)

Nuestra huerta en invierno

Para poder cultivar verduras en invierno es fundamental proteger las plantas del frío extremo y de la helada. Lo más recomendable es armar un invernadero. Se pueden armar de manera económica y sencilla  utilizando materiales disponibles en una buena ferretería. Si tenés un jardín, lo más simple y económico son los túneles.

En mi caso armé la estructura con materiales de desecho: caños de luz cortados y pintados con convertidor de óxido, alambre galvanizado, secciones de mangueras de riego rotas, soga y estacas. Para cubrir el túnel utilicé un polietileno especial con tratamiento anti UV (agrotileno XD2) para que el sol no lo degrade tan rápidamente y una textura que hace que la condensación que se forma en el interior se deslice por los costados y no precipite directamente sobre los cultivos.

Calidad de la tierra.

El corazón de una huerta orgánica son las composteras. Allí se tiran todos los desechos orgánicos de la casa, exceptuando carne, hueso y grasa. Una compostera bien mantenida no desprende olores desagradables y aporta todos los nutrientes que necesita nuestra huerta. Por otro lado, el compostaje disminuye en más de un 80% los residuos que habitualmente se lleva el servicio de recolección pública, reduciendo la huella de carbono y contribuyendo al cuidado del medio ambiente.

En mis composteras también suelo incorporar bosta de caballo que voy a buscar a un establo próximo, munido de baldes plásticos de 20 litros (en los que venden las pinturas), pala y guantes. Se mezcla todo y se mantiene ligeramente húmedo. A medida que incorporamos residuos revolvemos todo para que se airee bien y cubrimos con una capa fina de tierra. Al cabo de algunos meses tendremos compost de muy buena calidad.

Recomiendo tener al menos dos composteras ya que una vez que se completa la primera, habrá que dejar que los residuos se terminen de descomponer por completo durante algunos meses mientras utilizamos la segunda.

En mi caso armé cada compostera uniendo con alambre cuatro palets de madera que me regalaron en una obra cercana, cubriendo el interior con red media sombra y usando un quinto palet a manera de tapa. De esta manera los residuos quedan contenidos y a la vez ingresa el aire acelerando el proceso de descomposición. Para separar el compost más fino del material que aún no se degradó podemos utilizar una zaranda.  La mía la fabriqué usando una reja vieja a la cual le soldé unos caños a manera de patas.

Si se quiere obtener compost de mejor calidad y a mayor velocidad, podemos utilizar un generador de lumbricompuesto. Para eso se utiliza un contenedor cerrado en todos sus lados salvo en la parte superior, en el cual inicialmente colocaremos tierra y algunas lombrices californianas. Estas son similares a las lombrices comunes pero más pequeñas y de un color rojizo. Comen todos los residuos orgánicos de la casa salvo carne, grasa y hueso. ¡En un metro cuadrado producen aproximadamente 800 kilos de lumbricompuesto al año!.

Al igual que las composteras, hay que mantener la tierra ligeramente húmeda, pero los residuos se deben colocar por tandas en un extremo y en otro para que las lombrices una vez que hayan terminado de procesar los residuos en una sección, se muevan al otro y podamos retirar el lumbricompuesto libre de lombrices.

Riego.

Para que nuestros cultivos se desarrollen adecuadamente necesitan buena tierra, sol y agua. No todos los cultivos necesitan la misma cantidad de agua, por eso es conveniente agruparlos según sus requerimientos hídricos. Una manera sencilla de comprobar la humedad del suelo es enterrar un dedo unos centímetros en la tierra. Generalmente la tierra superficial suele estar más seca que en el interior. Para mantener la humedad del suelo y ahorrar agua es conveniente rodear los cultivos con un acolchado vegetal (mulching). Podemos usar hojas secas, paja, pasto cortado, chips de madera, etc.

Si sembramos en surco lo más común es regar por pendiente, pero con este método tradicional se desperdicia mucha agua por evaporación. En mi caso, como sólo me ocupo de la huerta los fines de semana, armé e instalé un sistema de riego automático por goteo, que proporciona el agua justo al pie de cada planta, en la zona de influencia de las raíces.

Riego por goteo

Compré un temporizador de riego marca Elgo, que se enrosca directamente  a la salida de la canilla de patio y luego armé y enterré siete circuitos utilizando tubería de polipropileno flexible de 1/2 pulgada que compré en Easy. A cada circuito le coloqué una válvula manual de jardinería para poder regular independientemente la apertura y caudal de agua de cada circuito. A la salida de la válvula coloqué la cinta de riego que trae incorporado los goteros cada 20 cm. La principal ventaja de un sistema de riego por goteo es el ahorro de agua. Además te da la posibilidad de regar de manera automática de noche y de madrugada reduciendo la evaporación y al regar sólo los vegetales, se reduce el desarrollo de malezas en las zonas no regadas.

Control de plagas ecológico.

Para prevenir y controlar las plagas en mi huerta, coloqué plantas de ruda macho en los extremos de cada tira de cultivos. Despiden un olor bastante fuerte y particular que espanta a la mayoría de los bichos. También se pueden utilizar algunas aromáticas como el cilantro, que cumplen la misma función y además nos sirven para acompañar pescados y preparar el famoso guacamole mexicano. En una oportunidad tuve que combatir una plaga de insectos y fui a un vivero cercano a la facultad de agronomía. Me atendió una chica muy amable a la cual le pedí me recomendara un insecticida ecológico. De una manera muy casual y para mi asombro, me sugirió que probara con un producto que lo llevan todas las personas que cultivan marihuana. Es un insecticida natural en forma de polvo que se comercializa bajo la marca X-Fin, a base de tierras de diatomeas. No sólo fue muy efectivo en eliminar la plaga de mis cultivos, sino que además funciona como un fertilizante natural.

Fotos de mi huerta.

Quisiera aclarar a quienes leen este artículo que no soy ingeniero agrónomo o experto en cultivos, simplemente quería compartir un poco de lo que aprendí en estos años leyendo y mediante prueba y error. Hasta el momento llevo plantados más de 50 variedades de cultivos (frutales y vegetales). Algunos fueron más exitosos que otros, pero en todos los casos pude comprobar el extraordinario potencial del suelo argentino. La solución a los problemas alimentarios de nuestro país sin duda está bajo nuestros pies. Espero disfruten de las fotos! Recuerden pasar por LaCasaG y dejarme sus comentarios!

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Cómo propagar las plantas de interior

Aunque las plantas de interior suelen ser baratas hay una algo especial en hacer que se reproduzcan las que tenemos. Vamos a ver cómo propagar las plantas de interior que ya tenemos en casa y qué métodos existen para ello. Las plantas de interior se reproducen igual que cualquier otra así que haremos un pequeño repaso general.

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La reproducción por esquejes es bastante habitual en muchas de las plantas de interior que solemos tener en casa. Hay que seguir unas pautas básicas en este tema, usar una herramienta de corte limpia y estéril, usaremos compost fresco o agua limpia, hay que mantener los esquejes con un grado correcto de humedad y no esperar una tasa de éxito del 100%.

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Aunque en general se suele recomendar usar sustrato ligero para plantar el esqueje también es muy común usar agua. Se puede hacer de las dos formas y tener éxito con ambas. Es cuestión de probar y ver el método que preferimos en cada momento.

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Algunas plantas de interior emiten brotes nuevos en su base y los podemos aprovechar para tener un nuevo ejemplar de dicha planta. Hay que cortarlo procurando salvar el mayor número de raíces y plantarlo en otra maceta. El aloe, el plátano enano, la bromelia fasciata y la tillandsia son algunas de esas plantas que podemos reproducir por hijuelos.

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Otras plantas desarrollan plántulas en el extremo de los tallos florales, es el caso de la cinta, Chlorophytum comosum, o las orquídeas del género Phalaenopsis. Simplemente hay que separarla de la planta madre y colocarla en un nuevo recipiente con sustrato fresco, al cabo de unas semanas habrá enraizado.

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Los esquejes de tallo se usan en la reproducción de muchas plantas. Sólo hay que cortar un trozo de unos 15 cm de longitud que no tenga flores y colocarlo en un recipiente con sustrato húmedo. En el caso de los cactus o las suculentas es conveniente dejar el esqueje un par de horas al aire antes de plantarlo.

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Otras en cambio nos permiten usar esquejes de hoja, sólo hay que trocear una hoja y enterrar las porciones ligeramente en una maceta con sustrato fresco y húmedo. La mayor parte de la hoja debe quedar fuera de la tierra para que así la hoja pueda seguir realizando la fotosíntesis. Mantendremos la maceta con los esquejes de hoja en un lugar cálido, luminoso y procuraremos mantener la humedad constante. La sanseveria, la planta de jade, el cactus de navidad y numerosas suculentas pueden reproducirse de este modo.

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Las semillas es la opción más natural y barata de reproducir una planta. Pero en el caso que nos ocupa, la reproducción de plantas que ya tenemos tal vez no sea el método más rápido y eficaz. Se necesitan buenos conocimientos de cada planta, sus necesidades para la germinación y la viabilidad de esa reproducción donde vivimos.

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La división es otro método corriente para reproducir plantas. Cuando vamos a cambiar de maceta aprovecharemos para dividir la mata y obtener así nuevos ejemplares. Se suele usar con plantas como la apsidistra, el helecho de Boston, Nephrolepis exaltata, la calathea, el lirio de la paz, Spathiphyllum wallisii, y muchas otras.

Guia de Jardineria

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Una familia que inspira y prueba que es posible la vida autosustentable

Ellos son un equipo, junto a Lucía (7) y León (5) sus hijos, son los vecinos exóticos del barrio del Cementerio en la Ciudad de Colonia del Sacramento en Uruguay.

Ambos profesionales universitarios, cada uno desde su enfoque van dando forma a una idea que no dista mucho de lo ideal, minimizar la huella de carbono “ya!, donde sea que te encuentres, desde ya y para siempre”.

Como comenta Paula, “la huella de carbono es nuestra herencia, lo que sin escrúpulo para los conocedores y con ignorancia el resto, estamos dejando para nuestra descendencia, comprometiendo la supervivencia de la vida sobre el planeta”. Ella afirma que es una actitud responsable hacia la madre naturaleza a quien le debemos la vida.

Paula (Química Farmacéutica), es quien se encarga de la elaboración de los productos de limpieza, cuidado personal, medicinas y por supuesto la cocina con corazón. La preservación del banco de semillas, el secado de las medicinas cultivadas en la huerta, elaboración de conservas. “La crianza de los chicos debe ser presencial” afirma, mientras Lucía y León subidos a la Morera saltan y corren al gallinero a ver si hay huevos.

“Nos interesa educarlos con el ejemplo, el amor a la madre natura, es lo que seguramente les ayudará a ser seres íntegros y son las herramientas verdaderas de supervivencia. Ellos cultivan con nosotros, aprenden todas las tareas domésticas con nosotros y la idea es que entiendan que minimizando el consumo somos más libres”.

“La libertad es una sensación” y se escuchan risas cómplices entre estos dos compañeros que se nota que tienen un plan, parecería que no están improvisando.

Bernardo, Arquitecto, Artista visual, es el encargado de los cultivos con la colaboración de los pequeños, cultivan solo lo de estación, no tienen invernadero, afirman que no es necesario un invernadero en esta parte de la ciudad. Se crea un microclima que permite realizar prácticas diferentes que en el campo, “por ejemplo no tenemos heladas”. El arte es parte de la familia, tronco central de expresión y también un modo de ingreso monetario –“no hemos decidido salirnos del todo del sistema y este es el punto, es real salirse totalmente?, podemos modificar nuestras acciones y sumar en el cambio de todos modos, no es necesario irse al campo para empezar…”

Entonces viven en una casa, en medio de la ciudad y viven autosustentablemente, cómo?

– Tenemos una huerta orgánica de aproximadamente 200m2 y 7 gallinas. Como dice Vandana Shiva “lo más revolucionario es tener un huerto”, nuestra idea es alimentarnos sano, en armonía con el medio, sin pretender tener tomates en invierno ni comprarlos en el supermercado. La naturaleza sabe que precisamos, ella se nos brinda, si aquietamos la mente, moderamos nuestras frecuencias vibratorias y escuchamos podemos conectar y todo fluye.

– El autosustento implica ser medio “familia orquesta” desde cultivar los alimentos, elaborarlos, utilizar la energía solar para cocinar, los productos químicos caseros, como decía antes, minimizar el consumo, la huella.

Y los talleres?

-Sí, Paula da talleres de Farmacia casera y yo de Huerta urbana orgánica, confirma Bernardo. Nuestra intención es provocar un efecto “spread” en la ciudad, lograr que haya cada vez más huertos urbanos, con la fe que con la conexión con la tierra, vayamos todos entendiendo por donde va la cosa.

La frase de esta amiga de uds seguro que estaba acertada, la inspiración y las ganas de ponerse manos a la obra se dispara dentro del mundo de Paula y Bernardo.

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Crassula capitella, la suculenta que atrae el dinero

Crassula capitella o Llama de Fuego

En una época en la que las plantas suculentas están de moda hoy vamos a conocer las bondades de la Crassula capitella, una planta muy especial que deviene en novedad para los amantes de este grupo vegetal.

También conocida como Llama de Fuego es famosa además por ser considerada una “suculenta millonaria” pues atrae el dinero al hogar. ¿Mito o realidad? Lo cierto es que nadie lo sabe pero si por esas casualidades tienes esta planta en tu casa te recomiendo mantenerla pues no es cuestión de tentar al destino…

 

Características de la Crassula capitella

Suculenta Crassula capitella

Con sólo ver esta planta uno descubre la belleza y particularidad de la especie. Es una planta de hojas muy especiales y atractivas a la vista, muy rígidas, con rosetones rosados que se disponen a lo largo de los tallos de las plantas y terminan en punta. Las hojas son carnosas pues se ocupan de almacenar el agua y uno de los aspectos más llamativos es que el tono del rojo de las hojas varía de acuerdo al horario del día, siendo más intenso en las horas de sol más fuerte.

Las flores aparecen en verano y tienen forma de espiga, son de color blanco y desprenden un suave aroma.

La Crassula capitela es uno de los tipos dentro del grupo de Crassula, un género que pertenece a la familia de las Crasssulaceae. A este género pertenecen más de 600 especies de plantas suculentas y la mayor parte son originarias de Sudáfrica, como es el caso de esta planta.

Consejos y cuidados de la planta

Crassula capitella

La Crassula capitella es un arbusto enano perenne que puede alcanzar una altura máxima de 25 centímetros y se trata de una planta bienal. Es de fácil reproducción así es que puedes multiplicarla hasta el hartazgo pues bastará con dividir la planta para obtener nuevos retoños.

Lo más importante a la hora de los cuidados de la Crassula capitella es evitar el exceso de riego pues no tolera la humedad. Es preferible que esté algo seca a que esté demasiado húmeda. Por otra parte, es sensible a los insectos y hongos así es que hay que revisarla con periodicidad para detectar posibles plagas o enfermedades.

De tanto en tanto se recomienda realizar un trasplante, siempre durante el verano, ubicando siempre la planta en un lugar soleado o de semi sombra. Evita las temperaturas por debajo de los 0 grados centígrados pues no es resistente al frío.

Fuera de estos cuidados, no hay mucho más que hacer más que ver a tu planta crecer sana y fuerte pues no necesita poda o abonos especiales. Recuerda el tema del riego y tu Crassula capitela lucirá saludable.

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