En estas piscinas no es necesario cambiar el agua todos los días. 19 plantas diferentes se encargan de filtrarla. Después es purificada en dos estanques separados antes de volver a la piscina principal.

Bajo la piscina existen 10 kilómetros de tuberías que son verificadas varias veces al día.

Pero este sistema también tiene sus inconvenientes. La calidad del agua debe ser analizada cuatro veces a la semana para saber si las plantas han hecho su trabajo. Los usuarios de la piscina deben ducharse antes de darse un baño y no pueden utilizar cremas solares.

En el centro de Londres, en King’s Cross, ya existe una piscina de este tipo de 400 metros cuadrados. Solo 163 personas pueden utilizarla cada día. La temperatura del agua nunca supera los 25 grados centígrados.

Se trata de la primera piscina pública 100% natural que abre sus puertas en el Reino Unido.

En Francia ya hay unas diez pero la mayoría solo pueden ser utilizadas durante los meses de verano.

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